sábado, 23 de junio de 2012

ANTE LA MUERTE



Hablar de la muerte es algo complicado al menos en mi familia, en esta cultura y en este país actualmente, pienso que a pesar de nuestras raices culturales tenemos pavor de la muerte. En mi fé, normalmente debe ser algo no que se ansía, pero si se espera dado que existe la certeza hacia donde vamos; en fin ese tema es para otra ocasión.

Lo que si me queda claro es que culturalmente no estamos preparados para lidiar, aceptar, y hablar de la muerte, estoy segurísimo que si alguien lee esto probablemente pensará: "luego lo leo" y dejará el tema por la paz o probablemente lo lea dandole algunos golpecitos a la mesa (aunque no sea de madera) en nuestro famoso "toco madera".

Pensémoslo ¿Cual es nuestra posición ante la muerte? La muerte es algo tan natural, tan común, tan espiritual y tan necesario y se nos olvida como tratarla, como manejarla y finalmente como aceptarla. La muerte es una parte muy importante de nuestras vidas.

La muerte en otras culturas, no es un hecho atroz relacionado con el miedo, con el dolor, con la pena. La muerte es en otras culturas una transición, un cambio de estado (en muchas de ellas a un estado más elevado) y por ello un motivo de alegría y festejo. En la conciencia de que la muerte es mejor para el que parte y los que quedan están contentos por su avance aunque le van a extrañar.

Yo, acepto que aún cuando desde muy pequeño siempre he atendido el tema de la muerte, que siempre he estado consiente de que hacia allá voy y he tratado de entenderla (y mi madre es testigo de ello), he sufrido para manejarla en la sociedad que vivo. Me es difícil manejarla porque la gente a veces no entiende porque no es mi deseo asistir a un velorio o a una sepultura, me es difícil manejarla porque el socialmente "lo siento mucho" o el tan asistido "mi más sentido pésame" no me funcionan correctamente. No me funciona decir que me pesa la muerte de alguien porque para mí es una metamorfosis, un cambio de estado y tengo la certeza de que es un cambio a algo mejor, algo evolutivo.

Que alguien fallezca es tan natural como nacer, solo que uno implica la llegada a este mundo y el otro es la salida (¿Y si fue un final o una salida triunfal porque debería de pesarme?). Tampoco me funciona decir que me duele la muerte de alguien que no conocí, solo por querer sentir que apoyo a un ser querido o conocido. Las palabras que me salen en esos momentos son un "lo entiendo",  eso si, si entiendo el dolor, si entiendo que no estamos preparados para la muerte. No voy a velorios y sepulturas porque sencillamente la persona que vivía en esos cuerpos ya no es más. A mi nunca me han parecido una despedida, me parecen más bien el aferrase de los familiares a alguien que ya no está, muchas veces ni siquiera le honran a la persona... se aferran a lo que se descompone y deja de servir que es el cuerpo. Por eso me cuesta estar en esas situaciones y en esos lugares, porque me duele ver el dolor de los que se quedan, porque sencillamente no lo saben aceptar. Y a mi me cuesta ver a los que quiero y aprecio sufrir, me cuesta aceptar que la gente guste de sufrir tanto, muchas veces porque así lo aprendieron, porque tienen algún remordimiento y otras nada más para demostrarle a los dolidos que ellos también sufren.

En nuestra vida diaria, se usan frases para evitar hablar de la muerte. "Ni lo mande Dios!", "Que la boca se te haga chicharrón!", "No la atraigas!". ¡Sorpresa!, la muerte va a llegarnos a todos y a cada uno tarde o temprano. Lo dije alguna vez, "Cada día es la oportunidad de empezar nuevamente aunque también cada día morimos un poco", cada día tenemos la oportunidad de ser felices y cada día nos vamos acercando a la muerte.

A veces me pregunto, ¿Que diferencia existe entre la ausencia y la muerte? Pienso que no mucha, yo asimilé y sinceramente lloré a mis abuelas mucho después que ellas fallecieron. No lloré cuando murieron porque afortunadamente TODO lo que les quería decir y hacer sentir lo hice mientras vivieron, pero su ausencia la percibí en otro momento. A mi abuela madre de mi padre, a ella le lloré una noche en Buenos Aires, ahí recordé que a ella le gustaba mucho el tango y en ese momento su ausencia en mí fue grande. A la mamá de mi madre, a ella le lloré saliendo del quirófano el día que me operé la nariz. Ella me insistió muchos años que lo hiciera y salir de allí me recordó que ella no estaba ahí para verlo. ¿Que pasa cuando un hijo se ausenta porque se independiza? Los familiares le extrañan y de cierta manera se sienten orgullosos por el cambio, por esa transición, por esa evolución. ¿Que pasa cuando tienes un amigo y de repente le dejas de ver, por azar del destino le pierdes el contacto?  Claro que le extrañas pero no le lloras. La muerte es igual, solo que en nuestra cabeza para las primeras dos situaciones no piensas que existe la probabilidad de no ver mas a ese ser querido. En la muerte estás seguro de que no le verás más. La muerte solo es esa ausencia con la conciencia de no tener físicamente a esa persona.

Pienso que la muerte no es dolor, es descanso para muchos (no solo para el que muere). Si la muerte es una transición y una metamorfosis, ¿Porque evitarla?, ¿Porque no dejar de verla como la imagen de abajo y verla como las imágenes de arriba en donde un ser vivo se transforma en algo hermoso o percibirla como un ser que ya no vive pero que aún su belleza permanece reposando en el agua? (Si, la primera mariposa está muerta pero deja su legado de belleza a pesar de no estar más).

A veces nos sentimos culpables, responsables o participes de la muerte de alguien querido y no... No somos asesinos de quien amamos, simplemente la vida y Dios sabiamente deciden quien se debe ir y como.

Regresando a la primera mariposa, pienso que es una buena analogía de como hacer cuando alguien muere. Si alguien muere, llórale intensamente sana TU dolor, pero no te olvides de esa persona; no dejes a un lado las cosas que te legó. Mas valioso que una herencia en dinero es lo que esa persona te enseño a ti (seguro te enseñó que te funciona y que no te funciona en tu camino a ser feliz). Honra su vida, legando a otros después de su muerte lo que el te dejó. No permitas que su paso por aquí no deje huella. Llórale una vez y hónrale toda tu vida, regala lo que le aprendiste y veras que tu no le vas a extrañar más porque tu le mantienes presente.

La muerte es una experiencia de vida, una de las más grandes. Aprendamos a manejarla, no a sufrirla. La muerte esta presente nos guste o no. Y si tienes a alguien a quien le debas reconocer, amar, atender... hazlo hoy.


1 comentario:

  1. En este país que me acogió y que amo tanto la muerte se ve de la manera en que lo piensas tú, es por eso que con todos los años que llevo aquí, que no son pocos(voy por los 17..) me hicieron ver que la muerte es una transición a un estado mejor y que esta vida hay que saber vivirla para que cuando se vuelva a nacer tengas nuevamente una buena vida, la filosofía budista nos dice que la muerte nos hace pasar de este mundo a uno mejor y porque esto?, pues porque para esta filosofía existe la reencarnación, te aclaro que no soy budista pero que ver como ellos manejan la muerte es lo que me hace pensar de esta manera..

    ResponderEliminar